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Recursos 8 min lectura

¿Me estoy radicalizando?

Una herramienta de autorreflexión. Porque la primera señal es no poder verlo en uno mismo.

Por Abriendo Brecha·6 marzo 2026
¿Me estoy radicalizando?

⚠️ Antes de empezar

La radicalización es un proceso mucho más complejo de lo que aparece en estas líneas. No todas las personas radicalizadas muestran estas conductas y, al mismo tiempo, muchas personas pueden comportarse así en algún momento sin estar radicalizadas.

Este texto no pretende ser un análisis académico. Es simplemente una herramienta de reflexión para que cualquiera pueda mirarse a sí mismo y preguntarse, con honestidad, si en algún momento podría estar cayendo en estas dinámicas.


Hemos decidido plantear la pregunta en primera persona porque creemos que es una pérdida de tiempo intentar responderla si no somos capaces de detectarla en nosotros mismos.

Y es que esta es la primera señal: una persona radicalizada o en proceso de estarlo se usa a sí misma como único modelo de referencia válido.

"Si soy una persona cristiana, únicamente los cristianos son personas de bien."

Y en esa afirmación va implícita la imposibilidad de hacer autocrítica. Así que si tú eres capaz de reflexionar sobre tus propios actos y reconocer tus errores cuando los haces… ¡vas por buen camino!

Para el ejemplo anterior hemos tirado de la religión, pero solo era eso, un ejemplo. Lo más importante que tienes que entender es que la radicalización no tiene nada que ver con las creencias ni con las ideologías, sino con el modo en que construyes el discurso, organizas tus pensamientos, gestionas tus emociones y te relacionas con el mundo.


Algunos indicadores

Estar radicalizado no es motivo de satisfacción ni orgullo. Es algo completamente diferente a tener tus propias ideas y defenderlas con ahínco. ¿Hay forma de ver la diferencia? Creemos que sí. Hemos identificado algunos indicadores:

1. "Todo lo que me lleva la contraria es mentira"

Lo que subyace aquí es la necesidad de tener siempre razón independientemente de cuáles sean los hechos. Lo bonito de un debate es la posibilidad de aprender cosas nuevas o ver una misma cuestión desde un lugar que nunca hubieras imaginado.

Cuando a aprender lo sustituye tener razón, la cosa va bastante mal.

2. Vosotros / Ellos

Cuando hablamos con alguien y en vez de hablarle de nos referimos a él con un vosotros, es una señal bastante negativa. Por norma general también te referirás a ti mismo por nosotros, y eso es porque tu individualidad y todo lo que te hace especial ha desaparecido o está en camino de hacerlo.

3. Ira

Al haber sustituido tu personalidad por un discurso, sentimos que al recibir críticas al mismo nos atacan a nosotros. Reaccionamos con ira y la conversación se torna imposible. Los primeros que sufren esto son el núcleo familiar o las amistades más cercanas.

El que no tiene ira tiene soberbia. Expresiones como "a ver si lees más", "te han comido el coco" o "parece mentira que te creas eso" se escuchan constantemente.

4. Si no es blanco, es negro

Pongamos de ejemplo el conflicto entre Israel y Palestina: ¿Si denuncias a Israel defiendes al grupo terrorista HAMAS? Si la respuesta es sí, Houston tenemos un problema.

Es terrible no ver lo autolimitante que es plantear la realidad únicamente como nosotros la vemos. Tristemente esto es algo muy extendido y en sí mismo no implica radicalización, pero sin lugar a duda es quizás el mayor facilitador de todos.

5. Los nazis son… PERSONAS

Igual que los inmigrantes, los homosexuales, las mujeres o lo que sea. Atribuir características psicológicas, habitualmente negativas, por mera pertenencia a un grupo es lo que llamamos pensamiento en bloque. Es uno de los indicios más claros.

6. "La biología es así"

Hay otros comodines según el contexto: "lo dice Dios", "es la naturaleza". O empezar las frases con: "todo el mundo sabe", "nadie negaría que…", "es de ser imbécil no darse cuenta de…"

Pero al final es alguien diciendo:

"Hola, soy una persona dogmática y solo yo tengo la verdad absoluta."

El problema no es que existan verdades inmutables. El problema es cuando necesitamos tirar constantemente de ellas para apuntalar nuestro discurso o zanjar una conversación cuando no nos gusta por dónde va.

7. Víctima

Cuando te autoconvences de que todo el mundo va contra ti, entonces solo te estás defendiendo y desde ahí casi todo es justificable.

¿Sabes cuál es la frase más recurrente de los maltratadores?

"Mira lo que me obligas a hacer."

Y ahora la pregunta del millón: ¿crees que un maltratador tiene autoconciencia de que lo es?

8. Idealizar

Todo radical, independientemente de lo retorcido que se vea desde fuera, obra autoconvencido de que hace el bien. Aquello que defiende, en su mente, es la máxima expresión de la verdad, el bien y la justicia.

Esto es importante para desterrar el estereotipo de maldad que los medios nos han hecho creer. Esa persona buena, sensible y curiosa que un día fue, sigue estando ahí. Solo hay que encontrar el modo de llegar hasta ella.


💭 Recuerda

  • Estos son solo algunos indicadores, herramientas de autoanálisis
  • Nunca hay que señalar a nadie, menos aún si es víctima de estos procesos
  • Ocurren sin que uno se dé cuenta
  • No traen más que dolor para padres, hijos y sociedad en general

📥 Descarga el recurso completo

Hemos preparado un PDF con todos los indicadores desarrollados, ideal para imprimir o compartir.

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Temas:autorreflexiónradicalizaciónrecursospensamiento crítico

Abriendo Brecha

Asociación dedicada a la prevención de la radicalización y el acompañamiento de personas en procesos de desradicalización.

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