
¿Que nadie entiende lo que tú ves?
¿Que los demás son el problema?
¿Que si te escucharan de verdad, lo entenderían?
Nosotros también lo sentíamos.
Pasamos años viendo enemigos en todas partes.
Creyendo que solo nosotros veíamos la verdad.
Que los demás eran borregos.
Incluso nuestra familia.
La rabia era lo único que nos hacía sentir vivos.
Y un día, alguien no intentó convencernos de nada.
Solo nos preguntó cómo estábamos.
No vamos a decirte que estás equivocado.
No vamos a intentar convencerte de nada.
Solo te preguntamos una cosa:
No hace falta tenerlo claro ni saber cómo explicarlo perfecto.
Puedes escribir solo una frase si eso es lo único que te sale ahora. Es suficiente para empezar.
Te leeremos con respeto, sin juicio y sin prisa.
Te escuchamos con respeto, confidencialidad y cuidado.
Escuchamos sin intentar imponerte una respuesta.
Respetamos tu ritmo y tu momento.
Cuidamos la confidencialidad y la forma en que te acompañamos.
Si has llegado hasta aquí, quizá esto también necesites oírlo.
Ver vídeo →